Pensando en el Che

el-che-guevara

Un día como hoy, 8 de octubre de 1967, hace ya 49 años, fue apresado en combate en la Quebrada del Yuro, en Bolivia, el ser humano que se ha convertido en un símbolo internacional de la solidaridad y la defensa sin límites de los ideales revolucionarios: Ernesto Guevara de la Serna, el Che. Al día siguiente fue llevado al poblado de La Higuera y fusilado de manera cobarde por un puñado de militares bolivianos dirigidos por la CIA. Ese día, luego de esa ráfaga aleve y cobarde, el Che nació como leyenda mundial y se convirtió en un ejemplo de solidaridad para todo los que son capaces de “sentir en lo más hondo, cualquier injusticia que se cometa contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

El Che Guevara es símbolo internacional de la solidaridad. Es el ejemplo de los que son capaces de luchar con denuedo, sin interés particular y con visión de futuro. Es uno de los grandes modelos de los que buscan construir una sociedad llena de amor, de justicia, de paz, de igualdad, de solidaridad y de sueños compartidos y realizados.

El Che fue un revolucionario a tiempo completo. Y fue capaz de luchar y entregarse por muchas naciones del planeta. Era un ciudadano del mundo que buscaba como resultado de su lucha que se acabara la injusticia en la tierra. Siendo consecuente con sus ideales, aunque nació en Argentina, fue capaz de luchar por naciones como Guatemala, Cuba (donde se hizo Comandante de la Revolución y uno de los líderes de mayor arraigo y cariño de ese pueblo), en varias naciones africanas y, finalmente, murió en las selvas bolivianas buscando crear un movimiento guerrillero continental para, como Bolívar en su tiempo, liberar las naciones de América.

El Che fue guerrillero, estadista, gerente, visionario, solidario, amoroso, entregado por los demás y siempre firme en sus convicciones. Estando en un intercambio con jóvenes estudiantes de La Habana fue preguntado cuál era la cualidad más linda de un revolucionario, y con humildad y esa sonrisa tierna que le acompañaba dijo con sinceridad lo siguiente: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”.

Hoy pienso y siento la necesidad de la presencia del Che, porque esos grandes sentimientos de amor por los demás, por la justicia social, por la solidaridad, por la ayuda y el sostenimiento de las causas nobles, en estos tiempos modernos se ha estado perdiendo de manera sorprendente. Hoy muchos sólo piensan en sus intereses particulares, en lo que pueden obtener cómo beneficio material de su acción y de su pensamiento. En estos tiempos se ha perdido el amor por los demás, la entrega por los demás y por las causas nobles del mundo.
Hoy pienso y siento la presencia del Che. De ese hombre que a pesar de que cometió muchos errores en su vida, escribió con letras de sangre un ejemplo de ser humano solidario que trasciende los tiempos y lo sentimientos. En estos tiempos de tanto canibalismo, violencia contra el ser humano, abusos y desigualdades sociales, es necesario tomar el ejemplo del Che y llevarlo a nuestra práctica cotidiana.

El Che vivió una época donde la guerra y el enfrentamiento entre los seres humanos parecían la vía más expedita para lograr los ideales. Esos tiempos cambiaron y hoy el camino es diferente. Hoy debemos luchar por la democracia y cambiar nuestros corazones para que las enseñanzas de Jesús, sean las normas de nuestras vidas. Estoy convencido de que si el Che estuviera vivo, estaría en el camino de Jesús.

Euri Cabral
Es Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com

Tus comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *